Friday, January 24, 2014

Niño Jesús de Praga



Imágen del Niño Jesús de Praga en la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria y San Antonio de Padua, en la calle Carmelita.
Praga, (Rp Checa).

Los Carmelitas tradicionalmente han tenido una piadosa devoción a la Santa Infancia de Jesús y este fervor se puede ver en acontecimientos ocurridos a santos de la Orden como Teresa de Jesús, Juan de la Cruz y Teresita del Niño Jesús, llamada 
"la pequeña flor de Jesús" 
quien rezaba diariamente al Niño Jesús de Praga, 
en su convento de Lisieux, (Francia).

Un día Santa Teresa de Jesús subía por una escalera a un corredor en el Convento de La Encarnación y le pareció ver al Niño Jesús. 
Ella le preguntó: Quién eres?. 
Él le respondió: Quién eres tú?. 
Ella dijo: soy Teresa de Jesús. 
Él contestó: Yo soy Jesús de Teresa.

La historia comienza en España cuando un artista desconocido que se cree procedía de un Convento entre Córdoba y Sevilla, realizó la magnífica obra en cera, de 48 cms de alto, en la que el Divino Niño Jesús aparece de pie, con la mano derecha levantada en actitud de bendecir, mientras con la izquierda sostiene un globo dorado que representa la tierra. Su rostro es tierno y gracioso y sus vestiduras ricas en ornamentos.

Más adelante, Doña Isabella Manrique de Lara y Mendoza, noble dama muy devota y humilde, obtuvo la hermosa estatua del Divino Niño Jesús, que según la tradición de la familia perteneció a Santa Teresa de Jesús. 

Doña Isabela envió la estatua como regalo de bodas, a su hija María Manrique de Lara, quien se casaba con un noble checo, en Praga, (República Checa). 
Esta a su vez la obsequió a su hija, la princesa Polyxenia de Lobkowitz, quien después de la muerte de su esposo, se dedicó a las obras de caridad y afortunadamente los religiosos de la Orden Carmelita Descalza en Praga, que fue fundada en 1620, fueron particularmente favorecidos por la generosa asistencia de la princesa.

En el año 1628, estalló la guerra en Praga y el monasterio de los monjes se encontró en gran pobreza. 
En aquellos días la princesa Polyxenia se presentó a la puerta del claustro con su estatua y les dijo a los frailes Carmelitas, en Praga:

Aquí les traigo el objeto de mi mayor aprecio en este mundo. Honrad y respetad al Niño Jesús y nunca os faltará lo necesario.

La figura del Niño Jesús fue recibida con gratitud y colocada en el oratorio interior del convento donde fue objeto de la veneración de todos aquellos frailes, distinguiéndose entre todos el Padre Cirilo que podría titularse como el apóstol del Divino Niño Jesús de Praga. Muy pronto las  palabras de Polyxenia resultaron proféticas ya que los religiosos gozaron de paz y prosperidad.

Los milagros del Niño iban creciendo y fueron divulgados ampliamente, extendiéndose su culto por toda Europa y América, al punto que los anales del monasterio relatan numerosos milagros y leyendas atribuidos al Niño Jesús a quien comenzó a llamársele el Niño Jesús de Praga.

De esta forma los frailes de la Orden de los Carmelitas Descalzos, guardianes de la primitiva imagen, fueron los propulsotes del desarrollo de esta devoción al Divino Infante de Praga.

En la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria en Praga, también se encuentra el Museo del Niño Jesús de Praga, en donde se exponen todas sus alhajas, mantos y trajes de diferentes colores litúrgicos, que cada cierto tiempo le son cambiados por las Hermanas Carmelitas.

Innumerables ciudades, parroquias, colegios, y hogares de todo el mundo meditan cada día sobre la Infancia del Divino Niño Jesús de Praga, quien preside, suscita sus virtudes, hace milagros, derrama sus Bendiciones y concede la gracia especial de la Fe.


Nota: La fiesta del Niño Jesús de Praga se celebra el 25 de Enero. En otros lugares la festividad se recuerda el primero de Junio o el primer Domingo de ese mes.

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Oración revelada por la Virgen 
al padre Cirilo de la Madre de Dios, 
Carmelita Descalzo de Praga. 

Oh, Niño Jesús, yo recurro a Tí  y te ruego por la intercesión de tu Santa Madre, me asistas en esta necesidad, 
porque creo firmemente 
que tu Divinidad me puede socorrer.
Espero con toda confianza obtener tu 
Santa Gracia. 
Te amo con todo el corazón 
y con todas las fuerzas de mi alma. 
Me arrepiento sinceramente de todos mis pecados y te suplico ¡Oh Buen Niño Jesús! me des fuerzas. 
Propongo no ofenderte y me ofrezco a Tí, 
dispuesto a sufrir antes de hacerte sufrir.
De ahora en adelante quiero servirte con toda fidelidad y por tu amor ¡Oh Divino Niño!
amaré a mi prójimo como a mi mismo. 
¡Niño Omnipotente! ¡Señor Jesús! 
nuevamente te suplico me asistas 
en esta circunstancia 
(se manifiesta).
Concédeme la gracia de poseerte eternamente 
con María y José y adorarte 
con los Ángeles en la Corte del Cielo. 
Amén.



Bib. Santuario del Niño Jesús de Praga.
Pág Of. sobre el Niño Jesús de Praga. (R.Ch)
Wp.


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