Monday, February 23, 2015

"Lo humano, donde lo espiritual acontece". Santa Teresa.


El pasado Sábado 21 de Febrero, se realizó el Retiro programado por la Escuela de la Mística Carmelitana, en la Casa de las Siervas del Santísimo, "EMAUS", con la intervención de Fray Jonathan Pedroza, Carmelita Descalzo, como Facilitador y con la asistencia de cuarenta y tres participantes, entre Carmelitas Descalzos seglares y amigos del Carmelo.

                                         "Lo humano, donde lo espiritual acontece" 
Esta expresión de Santa Teresa de Jesús, fue el titulo que Fray Jonathan escogió para el Retiro, tomando como base para desarrollar el tema, tres conceptos bíblicos sobre el hombre:
                                  Primero:  "A Su imagen y semejanza hemos sido creados"
                                  Segundo: "Somos Moradas de Dios"
                                  Tercero:  "Dios vive en el hombre"

¡Señor, te presentamos todas las realidades que Tú permites 
acontezcan en nuestras vidas!
¿Qué nos dice una santa del siglo XVI?
"Hay situaciones que nos permiten reconocer que somos imagen de Dios"
"Somos templos del Espíritu"
"Dios tiene su Trono en nuestro corazón"

Teresa se siente habitada por Dios, no obstante advierte:

"Qué de almas debe el demonio de haber hecho perder mucho por aquí...! 
Si nunca salimos de nosotros mismos, 
no me espanto que esto y más se puede temer. 
Por eso digo, que pongamos los ojos en Cristo, nuestro bien,
 y allí desprenderemos la verdadera humildad... 
Terribles son los ardides y mañas del demonio para que las almas no se conozcan ni entiendan sus caminos"
                        
El itinerario Teresiano nos invita a ubicar dónde estamos en nuestras vidas, 
a saber a qué estamos llamados y a ponernos en camino.
  
¡Aprendamos a reconocer lo que no nos deja entrar en el Castillo!
En las Moradas, sufrimos un proceso de transformación.
Si no nos transformamos, nunca vamos a volar.

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Fray Jonathan procedió a la proyección del cortometraje 
"El circo de la mariposa", 
cuyo crudo argumento llamó a la reflexión y generó entre los participantes un interesante intercambio de ideas y opiniones sobre la necesidad de buscar la conversión, de llegar a Dios a través de la puerta de la oración, de poner en práctica el amor compasivo hacia el prójimo y de la importancia de tomar conciencia de que somos hechos a imagen y semejanza de Dios.

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Alegre y fraternal compartir entre hermanos


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Liturgia de la Palabra
"¡Sígueme!. Y Leví, dejándolo todo, se levantó y lo siguió."
"No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores"
Lucas 5,27-32:


 
  
"Dios, en cualquiera alma, aunque sea la del mayor pecador del mundo, 
mora y asiste sustancialmente". 
(San Juan de la Cruz)

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Al final de la jornada, la reflexión y el discernimiento, junto al deseo de reconocer quiénes somos; dejaron en los participantes el deseo de seguir creciendo en la oración y en las obras de caridad,
 como medio de encuentro con Dios  
(y como dice Teresa): 
Poner los ojos en el centro, en Cristo, que es nuestro Dios. 

¿Cuál  es mi relación con Dios en este momento, de cara al llamado 
que estoy sintiendo en mi vida?
¿Puedo identificar en mí, los dones, gracias y virtudes, que el Señor me ha ido regalando y que me ha ido ayudando a cultivar?
¿Cómo vivo la humildad y mi amor al prójimo?

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Señor, ayúdanos a mantener la conversión como una actitud permanente, con toda la confianza puesta en Cristo, así como a comprender la importancia de familiarizarnos con Su modo de ser y de obrar en nosotros y en el mundo, 
para de esa manera querer vivir con Él y como Él.
Amén.

cpdem.

















Wednesday, February 18, 2015

El amor vence a la indiferencia ....................................... Mensaje del Papa Francisco el Miércoles de Ceniza 2015.


PARA LA CUARESMA 2015
Fortalezcan sus corazones ( St  5,8 )

)miercolesCeniza_blog

 Queridos hermanos y hermanas:
La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos. Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos.
Cuando el pueblo de Dios se convierte a su amor, encuentra las respuestas a las preguntas que la historia le plantea continuamente. Uno de los desafíos más urgentes sobre los que quiero detenerme en este Mensaje es el de la globalización de la indiferencia.
La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan.
Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su Hijo por la salvación de cada hombre. En la encarnación, en la vida terrena, en la muerte y resurrección del Hijo de Dios, se abre definitivamente la puerta entre Dios y el hombre, entre el cielo y la tierra. Y la Iglesia es como la mano que tiene abierta esta puerta mediante la proclamación de la Palabra, la celebración de los sacramentos, el testimonio de la fe que actúa por la caridad (cf. Ga 5,6). Sin embargo, el mundo tiende a cerrarse en sí mismo y a cerrar la puerta a través de la cual Dios entra en el mundo y el mundo en Él. Así, la mano, que es la Iglesia, nunca debe sorprenderse si es rechazada, aplastada o herida.
El pueblo de Dios, por tanto, tiene necesidad de renovación, para no ser indiferente y para no cerrarse en sí mismo. Querría proponerles tres pasajes para meditar acerca de esta renovación.
  1. «Si un miembro sufre, todos sufren con él»(1 Co12,26) – La Iglesia
La caridad de Dios que rompe esa cerrazón mortal en sí mismos de la indiferencia, nos la ofrece la Iglesia con sus enseñanzas y, sobre todo, con su testimonio. Sin embargo, sólo se puede testimoniar lo que antes se ha experimentado. El cristiano es aquel que permite que Dios lo revista de su bondad y misericordia, que lo revista de Cristo, para llegar a ser como Él, siervo de Dios y de los hombres. Nos lo recuerda la liturgia del Jueves Santo con el rito del lavatorio de los pies. Pedro no quería que Jesús le lavase los pies, pero después entendió que Jesús no quería ser sólo un ejemplo de cómo debemos lavarnos los pies unos a otros. Este servicio sólo lo puede hacer quien antes se ha dejado lavar los pies por Cristo. Sólo éstos tienen “parte” con Él (Jn 13,8) y así pueden servir al hombre.
La Cuaresma es un tiempo propicio para dejarnos servir por Cristo y así llegar a ser como Él. Esto sucede cuando escuchamos la Palabra de Dios y cuando recibimos los sacramentos, en particular la Eucaristía. En ella nos convertimos en lo que recibimos: el cuerpo de Cristo. En él no hay lugar para la indiferencia, que tan a menudo parece tener tanto poder en nuestros corazones. Quien es de Cristo pertenece a un solo cuerpo y en Él no se es indiferente hacia los demás. «Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Co 12,26).
La Iglesia es communio sanctorum porque en ella participan los santos, pero a su vez porque es comunión de cosas santas: el amor de Dios que se nos reveló en Cristo y todos sus dones. Entre éstos está también la respuesta de cuantos se dejan tocar por ese amor. En esta comunión de los santos y en esta participación en las cosas santas, nadie posee sólo para sí mismo, sino que lo que tiene es para todos. Y puesto que estamos unidos en Dios, podemos hacer algo también por quienes están lejos, por aquellos a quienes nunca podríamos llegar sólo con nuestras fuerzas, porque con ellos y por ellos rezamos a Dios para que todos nos abramos a su obra de salvación.
  1. «¿Dónde está tu hermano?»(Gn4,9) – Las parroquias y las comunidades
Lo que hemos dicho para la Iglesia universal es necesario traducirlo en la vida de las parroquias y comunidades. En estas realidades eclesiales ¿se tiene la experiencia de que formamos parte de un solo cuerpo? ¿Un cuerpo que recibe y comparte lo que Dios quiere donar? ¿Un cuerpo que conoce a sus miembros más débiles, pobres y pequeños, y se hace cargo de ellos? ¿O nos refugiamos en un amor universal que se compromete con los que están lejos en el mundo, pero olvida al Lázaro sentado delante de su propia puerta cerrada? (cf. Lc 16,19-31).
Para recibir y hacer fructificar plenamente lo que Dios nos da es preciso superar los confines de la Iglesia visible en dos direcciones.
En primer lugar, uniéndonos a la Iglesia del cielo en la oración. Cuando la Iglesia terrenal ora, se instaura una comunión de servicio y de bien mutuos que llega ante Dios. Junto con los santos, que encontraron su plenitud en Dios, formamos parte de la comunión en la cual el amor vence la indiferencia. La Iglesia del cielo no es triunfante porque ha dado la espalda a los sufrimientos del mundo y goza en solitario. Los santos ya contemplan y gozan, gracias a que, con la muerte y la resurrección de Jesús, vencieron definitivamente la indiferencia, la dureza de corazón y el odio. Hasta que esta victoria del amor no inunde todo el mundo, los santos caminan con nosotros, todavía peregrinos. Santa Teresa de Lisieux, doctora de la Iglesia, escribía convencida de que la alegría en el cielo por la victoria del amor crucificado no es plena mientras haya un solo hombre en la tierra que sufra y gima: «Cuento mucho con no permanecer inactiva en el cielo, mi deseo es seguir trabajando para la Iglesia y para las almas» (Carta 254,14 julio 1897).
 También nosotros participamos de los méritos y de la alegría de los santos, así como ellos participan de nuestra lucha y nuestro deseo de paz y reconciliación. Su alegría por la victoria de Cristo resucitado es para nosotros motivo de fuerza para superar tantas formas de indiferencia y de dureza de corazón.
Por otra parte, toda comunidad cristiana está llamada a cruzar el umbral que la pone en relación con la sociedad que la rodea, con los pobres y los alejados. La Iglesia por naturaleza es misionera, no debe quedarse replegada en sí misma, sino que es enviada a todos los hombres.
Esta misión es el testimonio paciente de Aquel que quiere llevar toda la realidad y cada hombre al Padre. La misión es lo que el amor no puede callar. La Iglesia sigue a Jesucristo por el camino que la lleva a cada hombre, hasta los confines de la tierra (cf.Hch 1,8). Así podemos ver en nuestro prójimo al hermano y a la hermana por quienes Cristo murió y resucitó. Lo que hemos recibido, lo hemos recibido también para ellos. E, igualmente, lo que estos hermanos poseen es un don para la Iglesia y para toda la humanidad.
Queridos hermanos y hermanas, cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia.
  1. «Fortalezcan sus corazones»(St5,8) – La persona creyente
También como individuos tenemos la tentación de la indiferencia. Estamos saturados de noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir. ¿Qué podemos hacer para no dejarnos absorber por esta espiral de horror y de impotencia?
En primer lugar, podemos orar en la comunión de la Iglesia terrenal y celestial. No olvidemos la fuerza de la oración de tantas personas. La iniciativa 24 horas para el Señor, que deseo que se celebre en toda la Iglesia —también a nivel diocesano—, en los días 13 y 14 de marzo, es expresión de esta necesidad de la oración.
En segundo lugar, podemos ayudar con gestos de caridad, llegando tanto a las personas cercanas como a las lejanas, gracias a los numerosos organismos de caridad de la Iglesia. La Cuaresma es un tiempo propicio para mostrar interés por el otro, con un signo concreto, aunque sea pequeño, de nuestra participación en la misma humanidad.
Y, en tercer lugar, el sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos. Si pedimos humildemente la gracia de Dios y aceptamos los límites de nuestras posibilidades, confiaremos en las infinitas posibilidades que nos reserva el amor de Dios. Y podremos resistir a la tentación diabólica que nos hace creer que nosotros solos podemos salvar al mundo y a nosotros mismos.
Para superar la indiferencia y nuestras pretensiones de omnipotencia, quiero pedir a todos que este tiempo de Cuaresma se viva como un camino de formación del corazón, como dijo Benedicto XVI (Ct. enc. Deus caritas est, 31). Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y hermanas. En definitiva, un corazón pobre, que conoce sus propias pobrezas y lo da todo por el otro.
Por esto, queridos hermanos y hermanas, deseo orar con ustedes a Cristo en esta Cuaresma: “Fac cor nostrum secundum Cor tuum”: “Haz nuestro corazón semejante al tuyo” (Súplica de las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús). De ese modo tendremos un corazón fuerte y misericordioso, vigilante y generoso, que no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia.
Con este deseo, aseguro mi oración para que todo creyente y toda comunidad eclesial recorra provechosamente el itinerario cuaresmal, y les pido que recen por mí. Que el Señor los bendiga y la Virgen los guarde.
Vaticano, 4 de octubre de 2014
Fiesta de san Francisco de Asís
Franciscus

Fuente: Msj del Papa Francisco desde el Vaticano.

Sunday, January 18, 2015

Culminación de la visita Apostólica del Papa Francisco al Continente asiático.


¡Por favor, recen y hagan rezar por mí!

18 de Enero 2015 / 02:51 am (ACI). Homilía completa que el 
Papa Francisco pronunció este domingo en el Parque Rizal en 
Manila (Filipinas) ante millones de fieles en el día de la celebración 
del Santo Niño en esta nación asiática.

"Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado» (Is 9,5). 
Es una gran alegría para mí celebrar el domingo del Santo Niño con vosotros. 
La imágen del Santo Niño Jesús acompañó desde el principio la difusión del Evangelio en este país. Vestido como un rey, coronado y sosteniendo en sus manos el cetro, el globo y la cruz, nos recuerda continuamente la relación entre el Reino de Dios y el misterio de la infancia espiritual. 
Nos lo dice el Evangelio de hoy: «Quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él» (Mc 10,15).
El Santo Niño sigue anunciándonos que la luz de la gracia de Dios ha brillado sobre un mundo que habitaba en la oscuridad, trayendo la Buena Nueva de nuestra liberación de la esclavitud y guiándonos por los caminos de la paz, el derecho y la justicia. Nos recuerda también que estamos llamados a extender el Reino de Cristo por todo el mundo.
En estos días, durante mi visita, he escuchado la canción: «Todos somos hijos de Dios». Esto es lo que el Santo Niño nos dice. Nos recuerda nuestra identidad más profunda. Todos somos hijos de Dios, miembros de la familia de Dios. Hoy san Pablo nos ha dicho que hemos sido hechos hijos adoptivos de Dios, hermanos y hermanas en Cristo. Eso es lo que somos. Ésa es nuestra identidad. Hemos visto una hermosa expresión de esto cuando los filipinos se volcaron con nuestros hermanos y hermanas afectados por el tifón.
El Apóstol nos dice que gracias a la elección de Dios hemos sido abundantemente bendecidos. Dios «nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos» (Ef 1, 3). Estas palabras tienen una resonancia especial en Filipinas, ya que es el principal país católico de Asia; esto ya es un don especial de Dios, una bendición. Pero es también una vocación. Los filipinos están llamados a ser grandes misioneros de la fe en Asia.
Dios nos ha escogido y bendecido con un propósito: «Para que fuésemos santos e irreprochables en su presencia» (Ef 1,4). Nos eligió a cada uno de nosotros para ser testigos de su verdad y su justicia en este mundo. Creó el mundo como un hermoso jardín y nos pidió que cuidáramos de él. Pero, con el pecado, el hombre desfiguró aquella belleza natural; destruyó también la unidad y la belleza de nuestra familia humana, dando lugar a estructuras sociales que perpetúan la pobreza, la falta de educación y la corrupción.
A veces, cuando vemos los problemas, las dificultades y las injusticias que nos rodean, sentimos la tentación de resignarnos. Parece como si las promesas del Evangelio no se fueran a cumplir; que fueran irreales. Pero la Biblia nos dice que la gran amenaza para el plan de Dios sobre nosotros es, y siempre ha sido, la mentira.
El diablo es el padre de la mentira. A menudo esconde sus engaños bajo la apariencia de la sofisticación, de la fascinación por ser «moderno», «como todo el mundo». Nos distrae con el señuelo de placeres efímeros, de pasatiempos superficiales. Y así malgastamos los dones que Dios nos ha dado jugando con artilugios triviales; malgastamos nuestro dinero en el juego y la bebida; nos encerramos en nosotros mismos. Y no nos centramos en las cosas que realmente importan, de seguir siendo en el fondo hijos de Dios.
Como nos enseña el Señor, los niños tienen su propia sabiduría, que no es la sabiduría del mundo. Por eso el mensaje del Santo Niño es tan importante. Nos habla poderosamente al corazón de cada uno de nosotros. Nos recuerda nuestra identidad más profunda, que estamos llamados a ser la familia de Dios.
El Santo Niño nos recuerda también que hay que proteger esta identidad. El Niño Jesús es el protector de este gran país. Cuando vino al mundo, su propia vida estuvo amenazada por un rey corrupto. Jesús mismo tuvo que ser protegido. Tenía un protector en la tierra: San José. Tenía una familia humana, la Sagrada Familia de Nazaret.
Así nos recuerda la importancia de proteger a nuestras familias, y las familias más amplias como son la Iglesia, familia de Dios, y el mundo, nuestra familia humana. Lamentablemente, en nuestros días, la familia con demasiada frecuencia necesita ser protegida de los ataques y programas insidiosos, contrarios a todo lo que consideramos verdadero y sagrado, a lo más hermoso y noble de nuestra cultura.
En el Evangelio, Jesús acoge a los niños, los abraza y bendice. También nosotros necesitamos proteger, guiar y alentar a nuestros jóvenes, ayudándoles a construir una sociedad digna de su gran patrimonio espiritual y cultural. En concreto, tenemos que ver a cada niño como un regalo que acoger, querer y proteger. Y tenemos que cuidar a nuestros jóvenes, no permitiendo que les roben la esperanza y queden condenados a vivir en la calle.
Un niño frágil, que necesitaba ser protegido, trajo la bondad, la misericordia y la justicia de Dios al mundo. Se enfrentó a la falta de honradez y la corrupción, que son herencia del pecado, y triunfó sobre ellos por el poder de su cruz.
Ahora, al final de mi visita a Filipinas, os encomiendo a él, a Jesús que vino a nosotros niño. 
Que conceda a todo el amado pueblo de este país que trabaje unido, protegiéndose unos a otros, comenzando por vuestras familias y comunidades, para construir un mundo de justicia, integridad y paz. 
Que el Santo Niño siga bendiciendo a Filipinas y sostenga a los cristianos de esta gran nación en su vocación a ser testigos y misioneros de la alegría del Evangelio, en Asia y en el mundo entero".

Panorámica de la Misa que celebró el Papa Francisco en Manila
y congregó entre 6 y 7 millones de personas

Fuente: ACI-Prensa.
Fotos: Int.
cpdem.






Wednesday, December 24, 2014

Historia de Navidad.


La Comunidad en formación 
"Llama de Amor Viva" ocds, 
le desea a la familia Carmelitana y a todos los lectores y visitantes de su Blog "Lafontequemana", 
una Feliz Navidad, 
y un bendecido y venturoso 2015.
 ¡Qué la paz, la armonía y la felicidad reine siempre en sus corazones!

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HISTORIA DE NAVIDAD 
CONTADA POR EL BURRITO ‘ASSELLUS’
De la escritora inglesa Janet Duggan*



Gracias a Dios! Por fin viene mi cena!
Es tan tarde que pensé que mi amo se había olvidado de mí esta noche. Mi estómago hace ruidos quejándose.
Ah! Lo siento, ustedes no saben todavía quién soy. ¡Sí seré tonto! Dejénme presentarme, mi nombre es “Asselluss” y soy un burrito gris.
Tengo cientos de años y espero vivir por siempre porque yo vivo en un lugar perdido en el tiempo, en un pueblito pequeño, con casas de techos planos y blancos, llamado Nazaret. Desde la distancia me recuerdan a las ovejas que tenemos en este pueblo, las que se asoman en las colinas.
Pero debo contarles de mis dueños, María y José. María es tranquila, amable y gentil, siempre serena.
De momento tiene un estómago grande porque espera un bebé y yo estoy tan emocionado con ésto, como José y María.

José es mayor que ella y tiene pelo largo y grueso, como la barba. Es un carpintero. Me gustaría que pudieran ver sus herramientas.  Si le diéramos a José un pedazo de madera, las cosas que hace con ella no puedo explicarlas.

Hay muchos burros como yo por aquí, la gente no tiene coches. 
A nosotros nos usan como vehículos para mover gente y “cosas” de acá para allá.  
Se que yo soy más que transporte para José y María, soy también su amigo y su mascota mimada. 
Lo sé porque conversan conmigo a menudo. Estoy contento de ser su burrito porque me tratan como a un ser humano con sentimientos. 
No como hacen otros vecinos que patean y golpean a sus burros y nunca les hablan y les dan poca comida

María y José no son ricos, no en dinero, pero si son ricos  en amor, buenas cualidades y  felicidad
Y bueno… habiendo mencionado felicidad, debo admitir que José no se veía muy feliz  cuando me trajo mi comida. 
Algo le pasa, estoy seguro, qué será? quizás tiene que ver con el bebé que esperan? 
Un momento! María está regresando de visitar a su prima, Elizabeth y  José corre a recibirla, se ve ansioso y tiene en sus manos una carta.
Si me avispo podre oir lo que dicen, y puedo después contarle a ustedes.

Oh No! Se trata del emperador que gobierna este país. Parece ser que le ordena a todos los ciudadanos regresar a su pueblo de origen para que los cuenten y para que paguen dinero.
María se ve desesperada, como no? este es un viaje largo y en su condición….! Yo tampoco me entusiasmo con la idea de un viaje largo, prefiero andar por las calles de Nazaret, comer hierba y ver al mundo pasar. Pero si vamos a ir, mejor me voy a dormir temprano.
Hasta mañana por la mañana, al amanecer.



Ay! me duelen mis cascos! Hemos caminado kilómetros y kilómetros. He cambiado mi paso y voy despacio pero no puedo más. 
Siento la cabeza ligera y peculiar pero el resto del cuerpo es pesado  y como un saco de huesos.
María ha estado en mi lomo por un tiempo largo, José insistió aunque ella no quería porque pensaba que sería una carga muy pesada para mí. ¡Lo es!

Pero no me quejo porque María es tan dulce y buena, seguiré hasta que me desmaye si eso la ayuda, porque aunque estoy llevando una gran carga estoy contento de poder devolverle a María su  bondad.  
No les hace sentir bien a ustedes devolver bondad por bondad a quienes los ayudan?
Camino cuidadosamente de manera que María no sienta los baches, no quiero ser responsable de que su bebé nazca a mitad de camino.




No puedo creer a mi ojos!.  Es eso que veo allá Belén? José dice que sí. Qué alivio! No tienen idea de cómo se sienten mis pobres huesos "Continúa Asselluss! No está lejos! Continúa!…"
Siempre estoy hablándome a mi mismo así.
Ha sido un día bien caliente y el polvo del camino se me metió en la garganta Podría secar al río Jordán cuando beba.  Pobres José y María ¡se ven tan cansados! El arrastra sus pies. Que trío tan sucio de polvo somos, estamos entrando en Belén!

Dios mío! Qué gentío! Nunca he visto tanta gente junta, en las calles, todos  moviéndose con el mismo propósito. Me lo he debido de esperar, pero no!
José está tratando de conseguir alojamieno para la noche en la posada del pueblo, pero el dueño mueve su cabeza y dice ¡No!
Tenemos que buscar en otro sitio.  Qué tal aquí? ¡No! también está lleno, todo está lleno.  José intenta en la última posada y se le ve preocupado,  es increíble.  Que hacemos ahora?  Es casi de noche y pronto hará mucho, mucho frío.

Oh! esa posada está llena de gente también. José les muestra a su esposa explicando que debe descansar. El posadero se ve preocupado pero no dice nada.
Pero! Su expresión ha cambiado y nos llama. Lo seguimos y parece que nos esta llevando a la posada, pero a la parte de atrás. Nos muestra el establo. Será posible?
Pero María y José aceptaron la oferta con gratitud y para allá vamos

No está tan mal aquí, hay espacio y bastante paja. Hay otros animales, una mula, un buey que parecen asustados. Claro que lo estarán, pero yo les explicaré la situación en un momento.

José carga a María  y mi lomo siente… qué alivio!! Los dos preparan camas para ellos con paja y unos trapos y se acurrucan. El calor de nuestra respiración –somos varios animales- les  dará calor.
Habrá agua? Si, allá en la esquina la veo. Me tomaré un trago y me dormiré como ellos, la verdad es que no siento hambre.
Nunca en mi vida me he sentido tan cansado, quiero dormir, esta suavidad de paja mullida es una maravilla!
Cierro mis ojos y enseguida…

Qué fue eso? Parece un bebé llorando. Sea lo que sea, me despertó. Dónde estoy? No conozco este lugar

Ah sí!. Ya recuerdo, estoy en un establo en Belén. Gúau! el bebé debe de haber nacido en la noche, en este establo. Qué extraordinario!  Debo de haber dormido profundamente porque no me enteré de nada.
Oh! Mírenlo, es precioso!
María y José no pueden  dejar de mirarlo, María lo envolvió en una colcha que trajo de casa y está usando el pesebre -eso donde se pone comida para los animales- como una cuna.  Brillante idea.

Shhh! Oigo pasos. Alguien viene. Quién será?
La puerta se abrió y unos pastores entraron para mirar a nuestro bebé.
María se los muestra diciéndoles que es un niño y que se llama Jesús.
Los pastores  se arrodillan y se nota que están abrumados, con emoción.
Nos dicen que mientras algunos de ellos cuidaban sus ovejas y otros medio dormían, algo extraño que les asustó, sucedió.

Vieron una criatura muy bella que tenía forma humana, aparte de una cara que brillaba porque  emanaba luz  de su cabeza y de sus alas.  Esa criatura voló desde el cielo para hablar con los pastores en la colina. Les dijo que visitaran al nuevo bebé en su establo.


Pero me pregunto, como supo esa criatura que teníamos este bebé? No entiendo.
Ahora los pastores comienzan a irse hablando muy excitados entre ellos.
Oh! Qué fue eso?
Yo miré al cielo en este momento y vi algo resplandeciente a través de una rendija de la ventana
Es una estrella, una estrella muy, muy brillante que ilumina todo el cielo como ninguna estrella lo ha hecho nunca! Una joya en el cielo que me ha dado una sensación extraña.




Oh! Miren al bebé, no es dulce y bello?
No puedo esperar el momento en que yo lo lleve en mi lomo cuando esté más grandecito
Estoy seguro de que seremos amigos!!!

Y ahora qué? La puerta vuelve a abrirse, más visitantes.
No puedo creer a mi ojos!
Esperen que les diga lo que veo ahora.


Tres caballeros ricamente vestidos y todos llevan una corona. Son Reyes
Bueno!! Tener la visita de un rey es algo especial, pero tres?

Estos tres Reyes están llenos de majestad , yo no sabía que todo esto pasa cuando un bebé nace. Los tres se arrodillan, adoran al bebé y le ofrecen regalos. Increíble!
El primero le ofrece oro, el más precioso de todos los metales, el segundo le ofrece incienso  y el tercero, mirra, las dos sustancias tienen un olor especial.
Los tres Reyes le dicen a María y José que ellos siguieron a una estrella y encontraron al bebé en este establo. Qué sorpresa!!
Los Reyes se van ahora. María y José le dan gracias y el bebé... bueno, está dormido.
Qué bella escena hacen ellos. Los orgullosos y felices  padres se ven más relajados que ayer, mirando y cuidando a su querido hijo mientras él duerme en paz
Me pregunto, qué le ofrecerá la vida a este niño?


De repente me siento tan feliz! Estoy lloroso!  Sí, soy un burrito tonto!
Todo esto y el difícil viaje de ayer me ha cansado, me ha convertido en un burrito viejo. Me voy a dormir de nuevo y soñaré dulces sueños sobre mi nuevo amiguito.

Cada bebé que nace es muy especial pero creo que nuestro bebé es el más especial de todos.

Pero supongo que soy yo que pienso esto, cosas mías! cosas de un burrito dichoso.
Buenas noches!!!

                            *********

*
Esta historia de Navidad la publicamos gracias al 
interés y colaboración de Carlota Wigglesworth, quien siempre está  escudriñando entre papeles y librerías para mandarnos novedades desde Londres, Inglaterra, que contribuyen a enriquecer  el blog. ¡Gracias Cata!


*Editorial Reviews About the Author
Janet Duggan was born in London. She lives in a beautiful Hertfordshire village where she has lived with her husband, Stephen, for 42 years. She has one son, Matthew, and, so far, one grandson, Joseph. Janet has always loved writing and was inspired to write for publication when she was a pupil at Radlett Preparatory School and won prizes for her writing - especially as one of the judges was an author. Later, Janet worked at the BBC for four years, in Central London, then trained and qualified as a teacher, spending most of her career (28 years) teaching English at a comprehensive school in Luton. She is now retired.

Traducción: Carlota Wigglesworth.
Fotos. Valentina e Int.  

Monday, December 15, 2014

Boda ocds.


La Comunidad en formación 
“Llama de Amor Viva” ocds, Caracas, 
hace llegar sus parabienes y comparte la alegría y gozo de nuestros hermanos Carlos Bello y Argelis Pérez
miembros  de la Comunidad 
“Familia de Nazaret y los Santos del Carmelo” ocds, 
por su reciente boda celebrada en la Iglesia Santa Rita, de El Trigal, en la  Ciudad de Valencia, Edo Carabobo.

Rogamos al cielo para que el Padre, Fuente de Amor, sea el lazo que mantenga unidas sus vidas para siempre y los llene de bendiciones en esta nueva etapa de su vida.

¡Felices nupcias!


cpdem

Sunday, December 14, 2014

San Juan de la Cruz. 14 de Diciembre

Poema de San Juan de la Cruz


En memoria a la fiesta Litúrgica de San Juan de la Cruz, ofrecemos extracto de un comentario literario, de una alumna de segundo año de bachillerado de un Liceo en Barcelona, España, sobre el poema
"Llama de Amor Viva"

Canciones del alma en la íntima comunicación de unión 
de amor de Dios

¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!;
pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro!

¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado,
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida la has trocado.

¡Oh lámparas de fuego,
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con extraños primores
calor y luz dan junto a su Querido!

¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno,
donde secretamente solo moras!;
y en tu aspirar sabroso,
de bien y gloria lleno,
¡cuán delicadamente me enamoras!


El poema Llama de amor viva fue escrito por San Juan de la Cruz en el siglo XVI. 
Este poema pertenece a la segunda mitad del Renacimiento, época que se caracteriza por un auge del tema religioso a la vez que un cierre de barreras al intercambio cultural. 
San Juan profesó como carmelita y estudió en la Universidad de Salamanca con maestros ilustres como Fray Luis de León. 
Santa Teresa de Jesús lo sumó a su empresa reformadora y, con la regla por ella adoptada, fundó también diversos conventos.

En el poema "Llama de amor viva" encontramos el tema del reflejo del sentimiento amoroso que presenta el alma cuando tiene esa unión mística con Dios.
Se trata de un texto breve que está compuesto de cuatro canciones o estrofas aliradas, las cuales son de seis versos.

En la primera estrofa el autor ruega a Dios que rompa la barrera que separa lo divino de lo terrenal para de ese modo unirse a él. 
En la segunda, San Juan hace alusión a los tres componentes de la Santísima Trinidad y nos explica que la vida divina es mejor que la terrenal. 
Seguidamente, podemos encontrar la unión tan deseada con Dios. 
Y, para finalizar, en la última estrofa, el poeta intenta explicar el sentimiento que le produce Dios y el anhelo por el momento en que su amor pueda consumarse. Estructura lineal, coincidente con las estrofas.

San Juan de la Cruz pretende darnos a conocer el sentimiento amoroso, de fe; un sentimiento que puede producir dolor, aunque también satisfacción.

Esto lo encontramos en el oxímoron del segundo verso, "tiernamente hieres", que refuerza el sentimiento de fe, presente mediante el símbolo de la "llama" (v. 1). 

En el tercer verso encontramos un hipérbaton en "de mi alma en el más profundo centro", donde el autor expresa la parte más recóndita de sí mismo, aquella parte en la que mora ese amor profundo y sincero hacia la divinidad.

Todos estos recursos están unidos mediante una exclamación retórica en la que se expresa el deseo de unirse con Dios y romper la barrera que los separa.
Esta separación de la vida divina y la vida terrenal está marcada por el símbolo de la "tela" (v. 6). 

También es necesario remarcar el vocablo "esquiva" (v. 4), ya que hace referencia al sentimiento amoroso propio del amor cortés.

Es sintomático destacar las influencias que San Juan recoge en sus poemas, en este caso recurre a cierta influencia trovadoresca en la que se muestra el amor como vasallaje. Vemos, pues, a un yo poético deseoso de unirse con Dios y que ruega para que se produzca la unión deseada.

El predominante uso de anáforas presentes en las exclamaciones del séptimo al undécimo verso sirven para volver a incidir sobre el tema del deseo de la unión con Dios.

Podemos observar en el noveno verso un léxico petrarquista en "regalada llaga", con el que el yo poético se siente cautivo de su propio sentimiento amoroso.

Esta influencia procedente de Italia, durante la primera mitad del Renacimiento y gracias a la figura de Garcilaso de la Vega, se relaciona con el tema predominante del amor, el cual se presenta a veces como un doloroso sentir.

El sentimiento amoroso lo podemos encontrar también en el uso de símbolos religiosos, que hacen referencia a Dios, a Cristo y al Espíritu Santo (v. 9), a la vez que construye unas sinestesias para reforzar lo que producirá la unión.  

Pero llega a un punto en el que se produce una exageración y una paradoja que utiliza para referirse a que la vida divina es mejor que la terrenal. 
Indica que dicha vida terrenal equivale a un gran sufrimiento, del cual únicamente puede liberarse mediante la unión del alma con Dios. Esto lo refuerza con la derivación "matando, muerte en vida", ya que intensifica el hecho.

La idea de fe, presente en el símbolo "lámparas de fuego" (v. 13), ayuda a guiar al alma a que se encuentra con su Amado, pasando de este modo de un estado oscuro -simbolizado por las "profundas cavernas" (v. 15) y "oscuro" (v.16)- a un estado de "luz y color" (v. 18), donde se pasa de un estado de ceguera -"ciego" (v. 16)- a uno en el que se encuentra iluminado por la unión con Dios. 
Toda esta estrofa se recoge en una exclamación que expresa el entusiasmo por la consecución de esa unión mística.

San Juan expresa ese sentimiento que le produce Dios hinchando ese sentir en su interior, pues hace alusión a la comunicación interior con Dios en el verso 23, "de bien y gloria lleno". Esto queda remarcado en la exclamación del último verso que, con suavidad y ternura, se dirige a un tú divino.

A modo de conclusión se puede decir que hay una intensa pasión de amor divino y un deseo de fusión con el Amado, lo cual consigue mediante la experiencia de la unión mística.

Emplea un lenguaje limpio, natural y elegante -claramente renacentista- para resaltar con intensidad aquello que expresa el alma.

Para mostrarnos su sentimiento, claramente inefable, utiliza metáforas y, sobre todo, símbolos; de ahí que se reconozca a este poeta místico como el creador de un lenguaje simbólico para expresar aquello que con simples palabras es prácticamente imposible de describir: el sentimiento de amor y fe.

CRISTINA LÓPEZ VILLAR
Estudiante de 2º BACHILLERATO HUMANÍSTICO Y CIENCIAS SOCIALES.
Castellano. Comentario literario.
Barcelona, España.

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