Wednesday, June 11, 2014

Vigilia de Pentecostés en el Monasterio de las Hermanas Carmelitas.




Dios nuestro, que por el misterio de Pentecostés santificaste a tu Iglesia extendida por todas las naciones, concede al mundo entero los dones del Espíritu Santo y continúa realizando entre los fieles la unidad y el amor de la primitiva Iglesia. 
Por nuestro Señor Jesucristo Tu Hijo. 
Amén.









El pasado Sábado 7 del mes en curso, en el Monasterio de las Hermanas Carmelitas Descalzas de Los Chorros, tuvo lugar la Vigilia de Pentecostés, con la asistencia de un entusiasta grupo de participantes, la cálida compañía y dirección de las Hermanas del Monasterio y la oportuna animación de los jóvenes del 
Grupo Juvenil Karmel.

                                   

La Vigilia se inició en un ambiente de acogedora penumbra, resaltando con esta semblanza la actitud inicial del cristiano al acercarse a Dios, con sus dudas e incertidumbres y así, progresivamente, el ambiente fue cambiando hasta convertirse en una fiesta iluminada, claro reflejo del encuentro entre Dios y el hombre
                    
                           
   Hubo reflexiones, cantos, diapositivas y representaciones.
                          
Cerca de medianoche en un acto lleno de significados, las Hermanas del Monasterio, "repartieron" entre todos los asistentes los Siete Dones del Espíritu Santo, para luego dar una breve explicación de los mismos, referidos a las Catequesis que sobre ellos dictara el Papa Francisco.                                                    

- El Don de Ciencia viene del Espíritu Santo y no se limita al conocimiento humano, porque es un don especial que nos lleva a percibir, a través de la creación, la grandeza y el Amor de Dios y su relación profunda con cada criatura. Cuando nuestros ojos son iluminados por la Ciencia del Espíritu Santo, se abren a la contemplación de Dios en la belleza de la naturaleza y en la grandiosidad del cosmos y nos llevan a descubrir cómo cada cosa nos habla de Él, de su amor. 
¡Todo esto suscita en nosotros gran estupor y un profundo sentido de gratitud!

- El Don de la Sabiduría es una gracia que nos permite ver las cosas con los ojos de Dios, a sentir como Dios y a hablar con sus palabras. Y obviamente que este don viene de la intimidad con Dios, de la relación íntima que tenemos con Él, de la relación de hijos con el Padre. Allí es cuando el Espíritu Santo nos da el don de la sabiduría. Cuando estamos en comunión con el Señor, el Espíritu Santo es como si transfigurase nuestro corazón y le hiciera percibir todo su calor y su predilección”

-El Don de Piedad, no significa tener compasión, poner “cara de estampita” o fingir ser santo, sino un “auténtico espíritu religioso, de confianza filial con Dios, es la capacidad de rezarle con el amor y sencillez que caracteriza a los humildes de corazón”.

- El Don de Entendimiento está estrechamente relacionado con la fe. Cuando el Espíritu Santo habita en nuestro corazón e ilumina nuestra mente, nos hace crecer día a día en la comprensión de lo que el Señor ha dicho y hecho. El mismo Jesús ha dicho a sus discípulos: Yo les enviaré el Espíritu Santo y él les hará entender todo lo que yo les he enseñado.

- Sobre el Don de Fortaleza, no se debe creer que sea necesario solamente en algunas ocasiones o situaciones particulares. Dice el Papa Francisco que, en todos los días de la vida cotidiana tenemos que ser fuertes, tenemos necesidad de esta Fortaleza para llevar adelante nuestra vida, nuestra familia, nuestra fe.

- A través del Don de Consejo, es Dios mismo, con el Espíritu Santo, quien ilumina nuestro corazón, para hacernos comprender el modo justo de hablar y de comportarnos y el camino a seguir. El actúa en el momento en que lo recibimos y lo acogemos en nuestro corazón, el Espíritu Santo comienza inmediatamente a hacernos sensibles a su voz y a orientar nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestras intenciones según el corazón de Dios. Al mismo tiempo, nos lleva siempre más a dirigir la mirada interior sobre Jesús, como modelo de nuestro modo de actuar y de relacionarnos con Dios Padre y con los hermanos. 
                 
- El Don del Temor de Dios es el principio del amor. Esa temerosidad, es cuidar de no faltar el respeto. Abraham es el lugar bíblico de referencia en esa  intercesión porfiante donde se presenta ese respetuoso  Temor de Dios. Ese santo temor de Dios, no le quita nada de confianza y en un coraje respetuoso habla con Dios. “no se enfade mi Señor” “no lo tome a mal”. Es ese respeto que nuestro pueblo de alguna manera en su sabiduría, lo acuña en la siguiente frase “Cuidado, con Dios no se juega. A Dios no lo vas a engañar”. Eso es un respeto inicial del amor y del dialogo con Dios.


Luego de un animado receso se reanudó la Vigilia con la Exposición del Santísimo Sacramento, hasta las 5:30 de la mañana, hora en la que con la oración de los Laudes, finalizó la Vigilia con un fraternal y caluroso abrazo de paz.

Agradecemos a las Hermanas Carmelitas Descalzas de Los Chorros y al Grupo Juvenil Karmel su disponibilidad y solidaridad al brindarnos este espacio de encuentro lleno de alegría, hermandad y de vivencias interiores.

*Reseña y fotos enviadas al blog Lafontequemana, por una asistente a la Vigilia.

Ad.cpdem





  


Tuesday, May 20, 2014

¡Poemas y Exclamaciones!













Blog de la Comunidad en formación, ocd.
"Llama de Amor Viva"
Caracas.



Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero
                                
A objeto de continuar con el ciclo de conferencias programadas por la Escuela de la Mística Carmelitana para el estudio de la vida y obra de Santa Teresa de Jesús, se llevó a cabo el pasado 17 de Mayo, en el Monasterio de las Hermanas Carmelitas, un nuevo encuentro que congregó a un grupo de laicos amigos del Carmelo y religiosas Carmelitas.




La Madre Anny de los Ángeles, en nombre de la Escuela, dió la bienvenida a la Lic. Checira Monsalve, ocds, perteneciente a la Comunidad de Barquisimeto y le agradeció su gesto de solidaridad con la Escuela de la Mística de Caracas "al estar aquí para compartir sus conocimientos sobre la espiritualidad del Carmelo que el Espíritu le regaló a Teresa".

En alusión a la presentación del Taller a desarrollarse con el sugestivo título; "Poemas y Exclamaciones", la Madre Superiora acotó que Checira: "viene a provocar, a seducir, a estremecer nuestra propia experiencia desde la experiencia de Teresa y nos hace preguntarnos: por dónde ando? adónde estoy? en mi relación con Dios..."

¡Vivo sin vivir en mi! poema cumbre que escribió Santa Teresa de Jesús en 1577 fue el tema central de la ponencia.
Sobre la genial composición poética, su fuente, fechas, estudio de la misma por autores contemporáneos, tiempos psicológicos etc. y con conocimiento de causa, la Facilitadora hizo un interesante análisis sobre el "matrimonio espiritual".                                                                                                                                                                 

                                                     
Teresa sobresale como poeta mística tanto en prosa como en verso, aunque la producción literaria de este último género fue menos abundante. 
Estudiosos de la lírica de Teresa, consideran que la calidad estilística de su obra presenta rasgos peculiares de excelencia que rayan en la genialidad.  

La lírica teresiana nos lleva de manera fervorosa y sencilla al Señor, nos conduce desde su amor místico al amor santo. Su alma vibra al son de la vida de Dios, porque es la fuerza del espíritu teresiano la que impregna su poesía. 
Teresa llegó a afirmar que "aun para los contemplativos la vida sería intolerable si no existiese la poesía".

Entre sus poesías destaca en particular el poema objeto de este estudio, pleno de inspiración y contenido místico. 
En él, Teresa ve en la muerte la vida verdadera, la dicha suprema. 
"Es una muerte de amor, el amor hiere con tal fuerza que suscita deseos de morir" (Gal 2) (Flp 1, 21-23).

Sin ser depresiva y en una aparente contradicción,
-ya que fue una mujer llena de vida- habla en este poema del morir como un gran bien que se desea, se ama, se acaricia, se anhela. En todo lo que hace, dice y escribe, se desprende poesía, amor, pasión, humor, transparencia.

Teresa en su fe inamovible, guarda la firme convicción de que su Castillo está habitado por La Trinidad, convencida que más allá de la noche incierta la aguarda un eterno paraíso de dicha y plenitud. 
Los versos de Teresa representan la unión con Dios, porque están llenos de amor y verdad.

Al final de la jornada, Checira hizo un rápido recorrido por las Exclamaciones (17), o meditaciones, 'o soliloquios del alma a su Dios', inspirados a Teresa, en la Palabra de Dios, en los Salmos, Evangelios, Apocalípsis, el Cantar de los Cantares, Cartas de San Pablo y San Pedro etc. 
Las Exclamaciones, llamadas así por Teresa, consisten en oraciones, experiencias espontáneas, un salterio íntimo, un ideario o camino particular, que la Santa escribió en diferentes días, conforme a lo que el espíritu le comunicaba después de la comunión.
Hoy en día toda la humanidad lee a la Doctora de la Iglesia Santa Teresa de Jesús, mujer, mística y escritora en "tiempos recios". 




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                                 ¡Vivo sin vivir en mí

                                  Vivo sin vivir en mí,
                             y tan alta vida espero,
                            que muero porque no muero.

                              Vivo ya fuera de mí,

                             después que muero de amor;
                             porque vivo en el Señor,
                             que me quiso para sí:
                             cuando el corazón le di
                             puso en él este letrero,
                             que muero, porque no muero.

                             Esta divina prisión,
                             del amor en que yo vivo,
                             ha hecho a Dios mi cautivo,
                             y libre mi corazón;
                             y causa en mí tal pasión
                             ver a Dios mi prisionero,
                             que muero porque no muero.

                             ¡Ay, qué larga es esta vida!
                             ¡Qué duros estos destierros,
                             esta cárcel, estos hierros
                             en que el alma está metida!
                             Sólo esperar la salida
                             me causa dolor tan fiero,
                             que muero porque no muero.

                             ¡Ay, qué vida tan amarga
                             do no se goza el Señor!
                             Porque si es dulce el amor,
                             no lo es la esperanza larga:
                             quíteme Dios esta carga,
                             más pesada que el acero,
                             que muero porque no muero.

                             Sólo con la confianza
                             vivo de que he de morir,
                             porque muriendo el vivir
                             me asegura mi esperanza;
                             muerte do el vivir se alcanza,
                             no te tardes, que te espero,
                             que muero porque no muero.

                             Mira que el amor es fuerte;
                             vida, no me seas molesta,
                             mira que sólo me resta,
                             para ganarte perderte.
                            Venga ya la dulce muerte,
                            el morir venga ligero
                            que muero porque no muero.

                           Aquella vida de arriba,
                           que es la vida verdadera,
                           hasta que esta vida muera,
                           no se goza estando viva:
                           muerte, no me seas esquiva;
                           viva muriendo primero,
                           que muero porque no muero.

                           Vida, ¿qué puedo yo darle
                           a mi Dios que vive en mí,
                           si no es el perderte a ti,
                           para merecer ganarle?
                           Quiero muriendo alcanzarle,
                           pues tanto a mi Amado quiero,
                           que muero porque no muero.


Friday, May 2, 2014

Blog "Llama de Amor Viva"



Noticias en el blog de la Comunidad en formación, ocds, 
"Llama de Amor Viva"
Caracas

                                                                                                                  Escuela de la Mística Carmelitana
En un ambiente de fraternidad, amabilidad y oración, tuvo lugar el pasado Sábado 26 de Abril, en el Monasterio de las Hermanas Carmelitas Descalzas (Los Chorros), la reunión mensual de la Escuela de la Mística Carmelitana.
El Pbro., Clemente Medina, invitado nuevamente por la Escuela como expositor, profundizó sobre el realismo-humanismo presente en el "Epistolario Teresiano".
La convocatoria a la ponencia, fue atendida por un nutrido y atento grupo de laicos y religiosas ocd.


             



El Pbro. Medina de forma sencilla y amena hizo un recorrido sobre los diferentes temas que Santa Teresa abarcó en sus innumerables epístolas y pormenorizo cómo Teresa se sirvió de este género, de forma coloquial y conversacional, sin preocuparse de aspectos retóricos o formales, ya que escribe a vuelapluma, agobiada con problemas de salud y quitándole tiempo al sueño y al descanso.
Teresa utilizó las cartas como medio de comunicación para transmitir mensajes a diferentes receptores separados por la distancia y pertenecientes a diferentes clases sociales y a pesar de ello tuvo un trato muy cercano con todos ellos, ya por tratarse de familiares o por relacionarse de alguna forma con su reforma carmelitana.
Su abultada correspondencia se calcula  en más de 15.000 epístolas que van desde cartas dirigidas al rey o hasta quienes cuidaban "sus palomares" en tantos lugares de España.
Para concluir la jornada los participantes visitaron la Capilla y con gran recogimiento y devoción oraron junto al padre Medina ante el Santísimo Sacramento.
La Hermana Ana de Jesús, invitó para un próximo encuentro de la Escuela de La Mística, el próximo 17 de Mayo, en el Monasterio.

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Cumpleaños de Ana de Jesús     ocd.
En la tarde del mismo Sábado la Cef. ocds, 
"Llama de Amor Viva" realizó su acostumbrada reunión mensual.
Más tarde, esta misma Comunidad -en complicidad con las Hermanitas del Monasterio- decidieron darle una sorpresa a la Hna. Ana de Jesús, quien cumplíó setenta rozagantes primaveras, el pasado Lunes 21 del corriente mes.
Hubo torta, chucherías, cantos, risas, interesante y muy  grata conversación, oraciones. 
En fin, ¡Santa Alegría!!!.

Ana de Jesús recibió como presente de parte de las hermanas Cef. ocds, "Llama de Amor Viva" (Los Chorros) y de la Comunidad "Las Moradas", ocds, (Catia), una obra de arte con el Rostro de Jesús.
                                                                                    
Rostro de Jesús en una técnica de ilustración en arena sobre madera, realizada por
Maritza de Jesús Resucitado Rangel, ocds.

Querida Ana de Jesús ocd, Dios te conceda la gracia de que cumplas muchos años más para que sigas transmitiendo tu ejemplo de santidad, amor, dulzura y bondad entre tus Hermanas de Clausura y entre todos los que han tenido la dicha de conocerte, para la Gloria de Dios.

Florecilla que nace espontáneamente en el jardín del Monasterio de las Hnas. Carmelitas, el día de Pascua Florida.
Las monjitas la llaman "Resurrección"

                                                                         

Sunday, April 27, 2014

San Juan Pablo II y San Juan XXIII.


                                    

En una ceremonia sin precedentes en la historia de la Iglesia, el Papa Francisco declaró Santos a San Juan Pablo II y a San Juan XXIII, el Domingo dedicado a la Divina Misericordia, durante una Misa concelebrada por más de mil pastores entre Cardenales, Obispos y Sacerdotes, incluyendo al Pontífice Emérito Benedicto XVI. 

A continuación, texto completo de la homilía que pronunció el Papa Francisco:
“En el centro de este domingo, con el que se termina la Octava de Pascua, y que San Juan Pablo II quiso dedicar a la Divina Misericordia, están las llagas gloriosas de Cristo resucitado.
Él ya las enseñó la primera vez que se apareció a los apóstoles la misma tarde del primer día de la semana, el día de la resurrección. Pero Tomás aquella tarde no estaba; y, cuando los demás le dijeron que habían visto al Señor, respondió que, mientras no viera y tocara aquellas llagas, no lo creería. Ocho días después, Jesús se apareció de nuevo en el Cenáculo, en medio de los discípulos, y Tomás también estaba; se dirigió a él y lo invitó a tocar sus llagas. Y entonces, aquel hombre sincero, aquel hombre acostumbrado a comprobar personalmente las cosas, se arrodilló delante de Jesús y dijo: «Señor mío y Dios mío» (Jn 20,28).
Las llagas de Jesús son un escándalo para la fe, pero son también la comprobación de la fe. Por eso, en el cuerpo de Cristo resucitado las llagas no desaparecen, permanecen, porque aquellas llagas son el signo permanente del amor de Dios por nosotros, y son indispensables para creer en Dios. No para creer que Dios existe, sino para creer que Dios es amor, misericordia, fidelidad. San Pedro, citando a Isaías, escribe a los cristianos: «Sus heridas nos han curado» (1 P 2,24; cf. Is 53,5).
San Juan XXIII y San Juan Pablo II tuvieron el valor de mirar las heridas de Jesús, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado. No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de él, de su cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano (cf. Is 58,7), porque en cada persona que sufría veían a Jesús. Fueron dos hombres valerosos, llenos de la parresía del Espíritu Santo, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia.
Fueron sacerdotes, obispos y papas del siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue más fuerte; fue más fuerte la fe en Jesucristo Redentor del hombre y Señor de la historia; en ellos fue más fuerte la misericordia de Dios que se manifiesta en estas cinco llagas; más fuerte la cercanía materna de María.
En estos dos hombres contemplativos de las llagas de Cristo y testigos de su misericordia había «una esperanza viva», junto a un «gozo inefable y radiante» (1 P 1,3.8). La esperanza y el gozo que Cristo resucitado da a sus discípulos, y de los que nada ni nadie les podrá privar. La esperanza y el gozo pascual, purificados en el crisol de la humillación, del vaciamiento, de la cercanía a los pecadores hasta el extremo, hasta la náusea a causa de la amargura de aquel cáliz. Ésta es la esperanza y el gozo que los dos papas santos recibieron como un don del Señor resucitado, y que a su vez dieron abundantemente al Pueblo de Dios, recibiendo de él un reconocimiento eterno.
Esta esperanza y esta alegría se respiraban en la primera comunidad de los creyentes, en Jerusalén, como se nos narra en los Hechos de los Apóstoles (cf. 2,42-47). Es una comunidad en la que se vive la esencia del Evangelio, esto es, el amor, la misericordia, con simplicidad y fraternidad.
Y ésta es la imagen de la Iglesia que el Concilio Vaticano II tuvo ante sí. Juan XXIII y Juan Pablo II colaboraron con el Espíritu Santo para restaurar y actualizar la Iglesia según su fisonomía originaria, la fisonomía que le dieron los santos a lo largo de los siglos.
No olvidemos que son precisamente los santos quienes llevan adelante y hacen crecer la Iglesia. En la convocatoria del Concilio, San Juan XXIII demostró una delicada docilidad al Espíritu Santo, se dejó conducir y fue para la Iglesia un pastor, un guía-guiado. Éste fue su gran servicio a la Iglesia; fue el Papa de la docilidad al Espíritu.
En este servicio al Pueblo de Dios, San Juan Pablo II fue el Papa de la familia. Él mismo, una vez, dijo que así le habría gustado ser recordado, como el Papa de la familia. Me gusta subrayarlo ahora que estamos viviendo un camino sinodal sobre la familia y con las familias, un camino que él, desde el Cielo, ciertamente acompaña y sostiene.
Que estos dos nuevos santos pastores del Pueblo de Dios intercedan por la Iglesia, para que, durante estos dos años de camino sinodal, sea dócil al Espíritu Santo en el servicio pastoral a la familia. 
Que ambos nos enseñen a no escandalizarnos de las llagas de Cristo, a adentrarnos en el Misterio de la Misericordia Divina que siempre espera, siempre perdona, porque siempre ama".


Fuente: ACI Prensa
Vaticano 27 de Abril 2014
Foto: Int.

Sunday, April 20, 2014

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCION!

                   
"No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea, allí me verán"
                         
El Papa Francisco presidió la celebración de la Vigilia Pascual en la Basílica 
de San Pedro, en la que reflexionó sobre el mandato del Señor de que los discípulos vayan a Galilea.
A continuación el texto de la Homilia el 19 Abril 2014.
                                     

El Evangelio de la Resurrección de Jesucristo comienza con el ir de las mujeres hacia el sepulcro, temprano en la mañana del día después del Sábado. 
Se dirigen a la tumba para honrar el cuerpo del Señor, pero la encuentrarn abierta y vacía. 
Un ángel poderoso les dice: "Vosotras no temáis" 
(Mt 28,5) 
y les manda llevar la noticia a los discípulos:
"Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea" (v.7)
        Las mujeres se marcharon a toda prisa y, durante el camino, Jesús les salió al encuentro y les dijo: 
«No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán» (v. 10).                
Después de la muerte del Maestro, los discípulos se habían dispersado; su fe se deshizo, todo parecía que había terminado, derrumbadas las certezas, muertas las esperanzas. 
Pero entonces, aquel anuncio de las mujeres, aunque increíble, 
se presentó como un rayo de luz en la oscuridad. 
La noticia se difundió: Jesús ha resucitado, como había dicho… 
Y también el mandato de ir a Galilea; las mujeres lo habían oído por dos veces, primero del ángel, después de Jesús mismo: 
«Que vayan a Galilea; allí me verán».
Galilea es el lugar de la primera llamada, donde todo empezó. 
Volver allí, volver al lugar de la primera llamada. 
Jesús pasó por la orilla del lago, mientras los pescadores estaban arreglando las redes. Los llamó, y ellos lo dejaron todo y lo siguieron (cf. Mt 4,18-22). 
Volver a Galilea quiere decir releer todo a partir de la cruz y de la victoria. 
Releer todo: la predicación, los milagros, la nueva comunidad, los entusiasmos y las defecciones, hasta la traición; releer todo a partir del final, 
que es un nuevo comienzo, de este acto supremo de amor. 
También para cada uno de nosotros hay una «Galilea» 
en el comienzo del camino con Jesús. 
«Ir a Galilea» tiene un significado bonito, significa para nosotros redescubrir nuestro bautismo como fuente viva, sacar energías nuevas de la raíz de nuestra fe y de nuestra experiencia cristiana. 
Volver a Galilea significa sobre todo volver allí, a ese punto incandescente en que la gracia de Dios me tocó al comienzo del camino. Con esta chispa puedo encender el fuego para el hoy, para cada día, y llevar calor y luz a mis hermanos y hermanas. Con esta chispa se enciende una alegría humilde, una alegría que no ofende el dolor y la desesperación, una alegría buena y serena.
En la vida del cristiano, después del bautismo, hay también 
una «Galilea» más existencial: la experiencia del encuentro personal con Jesucristo, que me ha llamado a seguirlo y participar en su misión. 
En este sentido, volver a Galilea significa custodiar en el corazón la memoria viva de esta llamada, cuando Jesús pasó por mi camino, me miró con misericordia, me pidió de seguirlo; recuperar la memoria de aquel momento en el que sus ojos se cruzaron con los míos, el momento en que me hizo sentir que me amaba.
                                            Hoy, en esta noche, cada uno de nosotros puede preguntarse: 
¿Cuál es mi Galilea? ¿Dónde está mi Galilea? ¿La recuerdo? ¿La he olvidado? 
He andado por caminos y senderos que me la han hecho olvidar. Señor, ayúdame: dime cuál es mi Galilea; sabes, yo quiero volver allí para encontrarte 
                                             y dejarme abrazar por tu misericordia.                                     El Evangelio de Pascua es claro: es necesario volver allí, para ver a Jesús resucitado, y convertirse en testigos de su resurrección. 
   No es un volver atrás, no es una nostalgia. 
Es volver al primer amor, para recibir el fuego que Jesús ha encendido en el mundo, y llevarlo a todos, a todos los extremos de la tierra. 
Galilea de los gentiles (Mt 4,15; Is 8,23)
 Horizonte del Resucitado, horizonte de la Iglesia; deseo intenso de encuentro… 
¡Pongámonos en camino!
Fuente. ACI Prensa.