Saturday, March 28, 2015

V Centenario de Teresa de Avila



¡Vuestra soy, para Vos nací! Qué mandáis hacer de mí?

La Comunidad en formación "Llama de Amor Viva" ocds,  Caracas, se une al júbilo y felicita a la gran familia Carmelitana, con motivo de la celebración del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús.


Su ciudad natal, Ávila, lo celebra por todo lo alto, con múltiples actividades culturales y destacan los actos religiosos organizados por la Diocésis y el Carmelo Descalzo.
                 
El  año Jubilar Teresiano, por el V centenario del nacimiento de la Santa, se inauguró el 15 de Octubre de 2014 y concluirá el próximo mes de Octubre 2015, por decreto del Papa Francisco, quien declaró a la prensa: "Hoy mi corazón está en Ávila"

     ¡Felicitaciones Teresa, por tu 500 cumpleaños!


27/03/2015 
NOTA DE PRENSA
NOTA DE PRENSA
Declaraciones en la inauguración del Centro de Peregrinos de Ávila del General de los Carmelitas Descalzos, P. Saverio Cannistrá: 

“El 500 aniversario de Santa Teresa se vive con pasión en todo el mundo”
  • El Centro Internacional para Jóvenes Peregrinos” tiene como objetivo atender de forma especial a los “jóvenes andariegos” durante y después del Centenario.
  • El director de la Universidad de la Mística y del nuevo centro de peregrinos asegura que Teresa “aporta a los jóvenes de hoy valores muy importantes para su vida”.
  • El alcalde Miguel Ángel García Nieto define Ávila como “tierra Santa y la tierra de La Santa”. 
  • Durante el acto fue recibida la peregrinación mundial Camino de Luz con el bastón de Santa Teresa

Ávila 27-III-2015.- La Orden de los Carmelitas Descalzos ha inaugurado este viernes el nuevo Centro Internacional para Jóvenes Peregrinos que es una de las iniciativas más destacadas de la programación oficial diseñada por la Comisión Nacional del V Centenario de Santa Teresa. 
Al acto han asistido el obispo de Ávila, Jesús García Burillo, que ha bendecido las nuevas instalaciones; el alcalde de Ávila, Miguel Ángel García Nieto que ha llegado a definir su ciudad como “tierra santa y tierra de La Santa”; el presidente de la comisión ejecutiva de la Comisión Nacional, José Carlos San Juan; y el General de la Orden de los Carmelitas Descalzos. P. Saverio Cannistrá, que se ha desplazado desde Roma para asistir a este acto y para participar en los actos del 500 aniversario de Santa Teresa que tendrán lugar este sábado en la capital Abulense.
Saverio Cannistrá ha señalado que este 500 cumpleaños de Santa Teresa “se vive en todo el mundo con pasión y con esperanza de futuro” y que el centenario está sirviendo para tomar conciencia de que “el mensaje de Teresa es un mensaje de profunda energía y de esperanza que tiene pleno vigor para las personas en la actualidad”. 
Por su parte, el P. Javier Sancho, director del Centro Internacional de Estudios Teresiano Sanjuanistas – Universidad de la Mística que, junto a la OCD, ha impulsado la construcción de este Centro Internacional para Jóvenes Peregrinos, ha subrayado que “la figura de Teresa aporta a los jóvenes de hoy valores muy importantes para su vida”. El P. Sancho ha añadido que “este centro es un regalo de sus hijos a la Santa en su 500 cumpleaños”. 
“Camino de Luz” y Bastón de Santa Teresa
Con el fin de unir en una peregrinación culturas y caminos bajo la figura de Santa Teresa de Jesús, el día 15 de octubre de 2014 -precisamente, el día que comenzó a celebrarse en España el Año Jubilar Teresiano concedido por el Papa Francisco y que finalizará el 15 de octubre de 2015-, partió de Ávila la peregrinación mundial “Camino de Luz”. 
Durante seis meses, y en una primera etapa, se han recorrido 29 países a lo largo y ancho del mundo, un peregrinaje por lugares teresianos de los cinco continentes -Europa, Asia, América, África y Oceanía-, incluidas misiones en activo, hasta llegar a Ávila el 28 de marzo, lugar y fecha del nacimiento de la Santa y, por tanto, cuando se cumple su V Centenario.
El Centro Internacional para Jóvenes Peregrinos consta de dos edificios residenciales, con capacidad para 48 personas cada uno, un edificio central con servicios de comedor, cocina, salones, capilla, área de acogida y un espacio residencial que podrá albergar a otras 24 personas. También cuenta con un área de aparcamiento y otra de camping. 
Durante este año, el centro funcionará como apoyo a todas las grandes actividades de esta efemérides, especialmente las relacionadas con la juventud. Mientras tanto, ya se está trabajando con diversas instituciones, asociaciones y expertos en juventud sobre la modalidad de contenidos y actividades que se implantarán posteriormente de cara a crear un espacio permanente de formación de la juventud en temas relacionados con su interioridad, la meditación, etc… 




La nota de Prensa y las fotos anexas, de la inauguración del Centro de Peregrinos de Ávla,, han sido publicadas en los diarios de España y fueron enviadas desde Ávila, por Milagros Quintela, ocds.

Montaje web: VMP

Friday, March 27, 2015

"El Jesús de Teresa"



A continuación publicamos, en su totalidad, el material correspondiente a la exposición realizada por el Padre Clemente Medina, titulada:

   "El Jesús de Teresa" 
La invitación cursada por la Escuela de la Mística Carmelitana, se realizó el pasado Sábado 21 de Marzo, en el Monasterio de las Hermanas Carmelitas Descalzas y contó con la asistencia de treinta y seis participantes.

                                                ******* 

QUIÉN ES EL DIOS DE LA EXPERIENCIA DE TERESA DE JESÚS
SEGÚN EL LIBRO DE LA VIDA.

Teresa sabe que nos jugamos nuestra vida espiritual según la imágen que nos hemos hecho de Dios. La forma como nos relacionamos con Dios, revela la imágen que tenemos de Él.

La experiencia de Teresa, nos invita a evolucionar en nuestra imagen de Dios y las consecuencias que trae a nuestra vida esta evolución.
DESDE NUESTRA PSICOLOGÍA HERIDA
Nuestra imagen de Dios y por tanto nuestra relación con Él, puede venir de una proyección de nuestros temores, traumas y heridas.
Teresa también, como nosotros, desde una psicología herida,
en los inicios de su caminar ve a Dios con “temor servil” y según sus propias palabras, fue este temor el que le movió a
ser monja.(Cf. V 3,6)
Dios Castigador
          Dios Comerciante...

A esta actitud servil, temerosa, mercantilista (“parecíame compraban muy barato el ir a gozar de
Dios” V1,4) , le siguió mucho tiempo la resistencia, Teresa no se rinde al amor de Dios y trata de ser la protagonista de su vida.
Santa Teresa padeció cierta desarmonía afectiva en lo que ella llama “mar tempestuoso de casi 20 años”. “En ellos ni yo gozaba de Dios, ni traía contento con el mundo” (V 8,2)
A Dios no se le puede indicar el camino. El no entra por la puerta que nosotros le abrimos. Porque es Dios reivindica para Sí todo el protagonismo. Y a eso no estaba dispuesta Teresa en sus primeros años. Por eso no rompe a amar. Por eso pasa los años en una triste mediocridad.

“Deseaba vivir – que bien entendía que no vivía, sino que peleaba con una sombra de muerte – y no había quien me diese vida, y no la podía yo tomar;...” (V8,13)

Sabe cual es la causa de su fracaso:
“no poner en todo la confianza en su Majestad y perderla de todo punto de mí.” (V8,13)

Dios se da, nos acosa con su amor, está esperando que abramos rendijas en nuestra vida para que él entre. Dios es gracia independientemente de nuestra conducta. Él se adelanta. Es una constante en la historia de los hombres.
“No es aceptador de personas, a todos ama” (V 27,12).
“Por eso hermanas, nunca os acaezca sino creed de Dios mucho más y más y no pongáis los ojos en si son ruines y buenos a quien las hace” (V 28,8).
Teresa expresa dirigiéndose a Dios:
“Con grandes regalos castigabais mis delitos” (V7,18)
Dios PagadorpastedGraphic_2.pdfDios Gratuidad



Poco a poco comenzó a haber un cambio de actitud en Teresa que la llevó a un nuevo capítulo en su relación con Dios.
“No me parece acababa yo de disponerme a quererle servir, cuando el Señor me comenzaba a tornar a regalar”.
“granjeaba el Señor conmigo que yo lo quisiese recibir” (V9,9)
“yo estaba ya desviándome de todo lo que me parecía os podía enojar; que en haciendo yo esto, comenzasteis, Señor, a abrir vuestros tesoros para vuestra sierva. No parece esperabais otra cosa sino que hubiese voluntad y aparejo en mí para recibirlos, según con brevedad comenzasteis a no sólo darlos, sino a querer entendiesen me los dabais. ” (V19,7)
Bastó que ella abriera la puerta, manifestara el deseo de ser de Dios para que el Amigo – “que no esperaba otra
cosa” – se multiplicara en donación.
“Pues comenzando a quitar ocasiones y darme más a la oración, comenzó el Señor a hacerme mercedes, como quien deseaba ... que yo las quisiera recibir.” (V 23,2)
Nuestra vida se juega en estas coordenadas: Dios que se nos da y nosotros que resistimos este entregarse de Dios en nuestra psicología herida, hasta que Dios, si lo buscamos de verdad, a pesar de nuestras resistencias psicológicas, termina por vencer y encontrar su lugar en nuestra propia vida.
UN DIOS PROTAGONISTA, ÉL SALE AL ENCUENTRO
El protagonismo de Dios en todos sus escritos es muy intenso hasta el punto que Teresa se siente rendida. Ella nos ayudará a comprender lo que puede realizar con cualquiera que se abra a su amor gratuito, no importa nuestra debilidad.
“... en apartándoos un poco de mí, daba con todo en el suelo. Bendito seáis por siempre, que aunque os dejaba yo a vos, no me dejasteis vos a mí tan del todo, que no me tornase a levantar, con darme vos siempre la mano; muchas veces, Señor, no la quería, ni quería entender, como muchas veces me llamabais de nuevo ...”. (V6,9)
A los pies del “Cristo muy llagado”
Conversión de Teresa
“estaba ya muy desconfiada de mí y ponía toda mi confianza en Dios. Paréceme le dije entonces que no me había de levantar
de allí hasta que hiciese lo
que le suplicaba.” (v9,3)
Teresa se rinde al amor

Es muy importante en Teresa la experiencia de la misericordia de Dios. 
Llamó a su autobiografía :
”Libro de las misericordias de Dios”.
“Que cosa es la misericordia de Dios, que mis pecados han hecho bien a su merced, ... y así intitulé ese libro [Vida] << De
las misericordias de Dios>>”
(Carta a Pedro de Castro y Nero)
UN DIOS MISERICORDIOSO QUE NO SE CANSA DE DAR
pastedGraphic_3.pdf Experiencia de GRATUIDAD


Teresa experimenta que Dios es sólo amor, misericordia infinita, que se comunica y acoge a la persona en su realidad de pecadora, que nunca se cansa de dar y que da sin medida, ésta va a ser la experiencia más fundamental de toda su vida.
“Acuérdense de sus palabras y miren lo que ha hecho conmigo, que primero me cansé de ofenderle que su Majestad dejó de perdonarme. Nunca se cansa de dar, ni se pueden agotar sus misericordias; no nos cansemos nosotros de recibir”(V19,15)
Teresa reconoce que desde sus primeros años de vida es regalada por Dios.
“Éramos tres hermanas, y nueve hermanos: todos parecieron a sus padres (por la bondad de Dios) en ser virtuosos, sino fui yo, aunque era la más querida de mi padre; y antes que comenzase a ofender a Dios, parece tenía alguna razón: porque, yo he lástima, cuando me acuerdo las buenas inclinaciones que el Señor me había dado, y cuán mal me supo aprovechar de ellas. Pues mis hermanos ninguna cosa me desayudaban a servir a Dios”
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(V1,3)
Él nos regala los valores que tenemos
“Muchas veces de pensado espantada de la gran bondad de Dios, y regaládose mi alma de ver su gran magnificencia, y misericordia; sea bendito por todo, que he visto claro no dejar sin pagarme, aun en esta vida, ningún deseo bueno: por ruines, e imperfectas que fuesen mis obras, este Señor mío las iba mejorando, y perfeccionado, y dando valor, y los males, y pecados luego los escondía. Aun en los ojos de quien los ha visto permite su Majestad se cieguen, y los quita de su memoria. Dora las culpas; hace que resplandezca una virtud, que el mismo Señor pone en mí, casi haciéndome fuerza para que la tenga”. (V4,10)
CANTA LA MISERICORDIA DIVINA
“se entienda la muchedumbre de vuestras misericordias” (V4,3) “alabo la misericordia de Dios, que era Él solo el que me daba la
mano” (V7,22)
“veo claro la gran misericordia que el Señor hizo conmigo” (V8,2) “espero yo en la misericordia de Dios” (V8,5)
“de su misericordia jamás desconfié; de mí muchas veces” (V9,7)
“mientras mayor mal, más resplandece el gran bien de vuestras misericordias. ¡Y con cuanta razón las puedo yo para siempre cantar!” (V14,10)
“la misericordia de Dios me pone seguridad” (V38,7) 
Termina el libro: “Sea bendito por siempre, que yo espero en su misericordia...”

Quien se experimenta amado “despierta a amar”
Para “despertar a amar” es fundamental experimentarse amado, regalado...
“porque si no conocemos que recibimos, no despertamos a amar” (V 10,4)
“¿Cómo aprovechará y gastará con largueza el que no entiende que está rico? Es imposible tener ánimo para cosas grandes quien no entiende (que) está favorecido de Dios.” (V10,6)
“Él nos ha amado primero y sigue amándonos primero; por eso, nosotros podemos corresponder también con el
amor.” (Benedicto XVI, Deus Caritas est, 17)
UN DIOS QUE ES BONDAD Y HUMANIDAD
“Fíe de la bondad de
Dios, que es mayor que
todos los males que
podemos hacer ...”
(V19,15)
Sólo su bondad ha mantenido a Teresa en
pie, pues Dios “... por su bondad lo puso todo” (V31,17)
“¡Oh bondad y humanidad grande de Dios” (V34,9)
UN DIOS QUE ES AMIGO
Teresa, mujer hecha para la amistad, con gran capacidad de relaciones humanas, define su relación con Dios en la oración como “trato de amistad”.
“No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama.” (V 8,5)
Y refiriéndose a Cristo:
“... es verdadero amigo” (V22,6)
“... es muy buen amigo Cristo” (V22,10)
UN DIOS QUE ES VERDAD
“Esto que entendí es darme el Señor a entender que es la misma Verdad” (V40,3)
“... entendí grandísimas verdades sobre esta Verdad, más que si muchos letrados me lo hubieran enseñado” (V40,4)
“Esta verdad que digo se me dio a entender, es en sí misma verdad, y es sin principio ni fin, y todas las demás verdades dependen de esta verdad, como todos los demás amores de este amor, y todas las demás grandezas de esta grandeza, aunque esto va dicho oscuro para la claridad” (V40,4)
A partir de allí su vida será “el andar en verdad delante de la misma Verdad” (V40,3)
UN DIOS PRESENTE
“Tenía yo algunas veces... venirme a deshora un sentimiento de la presencia de Dios que en ninguna manera podía dudar que estaba dentro de mí, y yo también engolfada en Él” (V10,1)

“Acaecióme a mí una ignorancia al principio, que no sabía que estaba Dios en todas las cosas y, como me parecía estar tan presente, parecíame imposible.” (V18,15)

UN DIOS QUE LA VIVE
“Quiero ahora tornar a donde dejé mi vida, es como otro libro nuevo de aquí en adelante, digo otra vida nueva, la de hasta aquí era mía, la que he vivido desde que comencé a declarar estas cosas de oración es que vivía
Dios en mí, sea el Señor alabado que me libró de mí”. (V23,1)
Este protagonismo divino es tal, que Teresa podrá experimentar que Dios la vive:
“Que escribiendo esto estoy y me parece que con vuestro favor y por vuestra misericordia podría decir lo de San Pablo, aunque no con esa perfección, que no vivo yo ya, sino que Vos, Criador mío, vivís en mí, según ha algunos años que, a lo que puedo entender, me tenéis de vuestra mano
RELACIÓN CON DIOS = RELACIONES INTERPERSONALES
La experiencia que tenemos de Dios se traduce siempre en nuestra forma de relacionarnos con los demás. Para Teresa será fundamental formar comunidades donde las relaciones interpersonales tengan primacía absoluta:
Relación con Dios
Tejer una buena red de relaciones humanas
“aquí todas han de ser amigas, todas se han de amar, todas se han de ayudar” (CP 6,4)
Esta es la consecuencia de experimentar un Dios : AMIGO, MISERICORDIOSO, PRESENTE...
Pero más allá de nuestra limitada experiencia Teresa nos invita a:
“...creed de Dios mucho más y más”(V 28,8)

Montaje post: VMP

Monday, February 23, 2015

"Lo humano, donde lo espiritual acontece". Santa Teresa.


El pasado Sábado 21 de Febrero, se realizó el Retiro programado por la Escuela de la Mística Carmelitana, en la Casa de las Siervas del Santísimo, "EMAUS", con la intervención de Fray Jonathan Pedroza, Carmelita Descalzo, como Facilitador y con la asistencia de cuarenta y tres participantes, entre Carmelitas Descalzos seglares y amigos del Carmelo.

                                         "Lo humano, donde lo espiritual acontece" 
Esta expresión de Santa Teresa de Jesús, fue el titulo que Fray Jonathan escogió para el Retiro, tomando como base para desarrollar el tema, tres conceptos bíblicos sobre el hombre:
                                  Primero:  "A Su imagen y semejanza hemos sido creados"
                                  Segundo: "Somos Moradas de Dios"
                                  Tercero:  "Dios vive en el hombre"

¡Señor, te presentamos todas las realidades que Tú permites 
acontezcan en nuestras vidas!
¿Qué nos dice una santa del siglo XVI?
"Hay situaciones que nos permiten reconocer que somos imagen de Dios"
"Somos templos del Espíritu"
"Dios tiene su Trono en nuestro corazón"

Teresa se siente habitada por Dios, no obstante advierte:

"Qué de almas debe el demonio de haber hecho perder mucho por aquí...! 
Si nunca salimos de nosotros mismos, 
no me espanto que esto y más se puede temer. 
Por eso digo, que pongamos los ojos en Cristo, nuestro bien,
 y allí desprenderemos la verdadera humildad... 
Terribles son los ardides y mañas del demonio para que las almas no se conozcan ni entiendan sus caminos"
                        
El itinerario Teresiano nos invita a ubicar dónde estamos en nuestras vidas, 
a saber a qué estamos llamados y a ponernos en camino.
  
¡Aprendamos a reconocer lo que no nos deja entrar en el Castillo!
En las Moradas, sufrimos un proceso de transformación.
Si no nos transformamos, nunca vamos a volar.

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Fray Jonathan procedió a la proyección del cortometraje 
"El circo de la mariposa", 
cuyo crudo argumento llamó a la reflexión y generó entre los participantes un interesante intercambio de ideas y opiniones sobre la necesidad de buscar la conversión, de llegar a Dios a través de la puerta de la oración, de poner en práctica el amor compasivo hacia el prójimo y de la importancia de tomar conciencia de que somos hechos a imagen y semejanza de Dios.

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Alegre y fraternal compartir entre hermanos


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Liturgia de la Palabra
"¡Sígueme!. Y Leví, dejándolo todo, se levantó y lo siguió."
"No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores"
Lucas 5,27-32:


 
  
"Dios, en cualquiera alma, aunque sea la del mayor pecador del mundo, 
mora y asiste sustancialmente". 
(San Juan de la Cruz)

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Al final de la jornada, la reflexión y el discernimiento, junto al deseo de reconocer quiénes somos; dejaron en los participantes el deseo de seguir creciendo en la oración y en las obras de caridad,
 como medio de encuentro con Dios  
(y como dice Teresa): 
Poner los ojos en el centro, en Cristo, que es nuestro Dios. 

¿Cuál  es mi relación con Dios en este momento, de cara al llamado 
que estoy sintiendo en mi vida?
¿Puedo identificar en mí, los dones, gracias y virtudes, que el Señor me ha ido regalando y que me ha ido ayudando a cultivar?
¿Cómo vivo la humildad y mi amor al prójimo?

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Señor, ayúdanos a mantener la conversión como una actitud permanente, con toda la confianza puesta en Cristo, así como a comprender la importancia de familiarizarnos con Su modo de ser y de obrar en nosotros y en el mundo, 
para de esa manera querer vivir con Él y como Él.
Amén.

cpdem.

















Wednesday, February 18, 2015

El amor vence a la indiferencia ....................................... Mensaje del Papa Francisco el Miércoles de Ceniza 2015.


PARA LA CUARESMA 2015
Fortalezcan sus corazones ( St  5,8 )

)miercolesCeniza_blog

 Queridos hermanos y hermanas:
La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos. Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos.
Cuando el pueblo de Dios se convierte a su amor, encuentra las respuestas a las preguntas que la historia le plantea continuamente. Uno de los desafíos más urgentes sobre los que quiero detenerme en este Mensaje es el de la globalización de la indiferencia.
La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan.
Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su Hijo por la salvación de cada hombre. En la encarnación, en la vida terrena, en la muerte y resurrección del Hijo de Dios, se abre definitivamente la puerta entre Dios y el hombre, entre el cielo y la tierra. Y la Iglesia es como la mano que tiene abierta esta puerta mediante la proclamación de la Palabra, la celebración de los sacramentos, el testimonio de la fe que actúa por la caridad (cf. Ga 5,6). Sin embargo, el mundo tiende a cerrarse en sí mismo y a cerrar la puerta a través de la cual Dios entra en el mundo y el mundo en Él. Así, la mano, que es la Iglesia, nunca debe sorprenderse si es rechazada, aplastada o herida.
El pueblo de Dios, por tanto, tiene necesidad de renovación, para no ser indiferente y para no cerrarse en sí mismo. Querría proponerles tres pasajes para meditar acerca de esta renovación.
  1. «Si un miembro sufre, todos sufren con él»(1 Co12,26) – La Iglesia
La caridad de Dios que rompe esa cerrazón mortal en sí mismos de la indiferencia, nos la ofrece la Iglesia con sus enseñanzas y, sobre todo, con su testimonio. Sin embargo, sólo se puede testimoniar lo que antes se ha experimentado. El cristiano es aquel que permite que Dios lo revista de su bondad y misericordia, que lo revista de Cristo, para llegar a ser como Él, siervo de Dios y de los hombres. Nos lo recuerda la liturgia del Jueves Santo con el rito del lavatorio de los pies. Pedro no quería que Jesús le lavase los pies, pero después entendió que Jesús no quería ser sólo un ejemplo de cómo debemos lavarnos los pies unos a otros. Este servicio sólo lo puede hacer quien antes se ha dejado lavar los pies por Cristo. Sólo éstos tienen “parte” con Él (Jn 13,8) y así pueden servir al hombre.
La Cuaresma es un tiempo propicio para dejarnos servir por Cristo y así llegar a ser como Él. Esto sucede cuando escuchamos la Palabra de Dios y cuando recibimos los sacramentos, en particular la Eucaristía. En ella nos convertimos en lo que recibimos: el cuerpo de Cristo. En él no hay lugar para la indiferencia, que tan a menudo parece tener tanto poder en nuestros corazones. Quien es de Cristo pertenece a un solo cuerpo y en Él no se es indiferente hacia los demás. «Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Co 12,26).
La Iglesia es communio sanctorum porque en ella participan los santos, pero a su vez porque es comunión de cosas santas: el amor de Dios que se nos reveló en Cristo y todos sus dones. Entre éstos está también la respuesta de cuantos se dejan tocar por ese amor. En esta comunión de los santos y en esta participación en las cosas santas, nadie posee sólo para sí mismo, sino que lo que tiene es para todos. Y puesto que estamos unidos en Dios, podemos hacer algo también por quienes están lejos, por aquellos a quienes nunca podríamos llegar sólo con nuestras fuerzas, porque con ellos y por ellos rezamos a Dios para que todos nos abramos a su obra de salvación.
  1. «¿Dónde está tu hermano?»(Gn4,9) – Las parroquias y las comunidades
Lo que hemos dicho para la Iglesia universal es necesario traducirlo en la vida de las parroquias y comunidades. En estas realidades eclesiales ¿se tiene la experiencia de que formamos parte de un solo cuerpo? ¿Un cuerpo que recibe y comparte lo que Dios quiere donar? ¿Un cuerpo que conoce a sus miembros más débiles, pobres y pequeños, y se hace cargo de ellos? ¿O nos refugiamos en un amor universal que se compromete con los que están lejos en el mundo, pero olvida al Lázaro sentado delante de su propia puerta cerrada? (cf. Lc 16,19-31).
Para recibir y hacer fructificar plenamente lo que Dios nos da es preciso superar los confines de la Iglesia visible en dos direcciones.
En primer lugar, uniéndonos a la Iglesia del cielo en la oración. Cuando la Iglesia terrenal ora, se instaura una comunión de servicio y de bien mutuos que llega ante Dios. Junto con los santos, que encontraron su plenitud en Dios, formamos parte de la comunión en la cual el amor vence la indiferencia. La Iglesia del cielo no es triunfante porque ha dado la espalda a los sufrimientos del mundo y goza en solitario. Los santos ya contemplan y gozan, gracias a que, con la muerte y la resurrección de Jesús, vencieron definitivamente la indiferencia, la dureza de corazón y el odio. Hasta que esta victoria del amor no inunde todo el mundo, los santos caminan con nosotros, todavía peregrinos. Santa Teresa de Lisieux, doctora de la Iglesia, escribía convencida de que la alegría en el cielo por la victoria del amor crucificado no es plena mientras haya un solo hombre en la tierra que sufra y gima: «Cuento mucho con no permanecer inactiva en el cielo, mi deseo es seguir trabajando para la Iglesia y para las almas» (Carta 254,14 julio 1897).
 También nosotros participamos de los méritos y de la alegría de los santos, así como ellos participan de nuestra lucha y nuestro deseo de paz y reconciliación. Su alegría por la victoria de Cristo resucitado es para nosotros motivo de fuerza para superar tantas formas de indiferencia y de dureza de corazón.
Por otra parte, toda comunidad cristiana está llamada a cruzar el umbral que la pone en relación con la sociedad que la rodea, con los pobres y los alejados. La Iglesia por naturaleza es misionera, no debe quedarse replegada en sí misma, sino que es enviada a todos los hombres.
Esta misión es el testimonio paciente de Aquel que quiere llevar toda la realidad y cada hombre al Padre. La misión es lo que el amor no puede callar. La Iglesia sigue a Jesucristo por el camino que la lleva a cada hombre, hasta los confines de la tierra (cf.Hch 1,8). Así podemos ver en nuestro prójimo al hermano y a la hermana por quienes Cristo murió y resucitó. Lo que hemos recibido, lo hemos recibido también para ellos. E, igualmente, lo que estos hermanos poseen es un don para la Iglesia y para toda la humanidad.
Queridos hermanos y hermanas, cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia.
  1. «Fortalezcan sus corazones»(St5,8) – La persona creyente
También como individuos tenemos la tentación de la indiferencia. Estamos saturados de noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir. ¿Qué podemos hacer para no dejarnos absorber por esta espiral de horror y de impotencia?
En primer lugar, podemos orar en la comunión de la Iglesia terrenal y celestial. No olvidemos la fuerza de la oración de tantas personas. La iniciativa 24 horas para el Señor, que deseo que se celebre en toda la Iglesia —también a nivel diocesano—, en los días 13 y 14 de marzo, es expresión de esta necesidad de la oración.
En segundo lugar, podemos ayudar con gestos de caridad, llegando tanto a las personas cercanas como a las lejanas, gracias a los numerosos organismos de caridad de la Iglesia. La Cuaresma es un tiempo propicio para mostrar interés por el otro, con un signo concreto, aunque sea pequeño, de nuestra participación en la misma humanidad.
Y, en tercer lugar, el sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos. Si pedimos humildemente la gracia de Dios y aceptamos los límites de nuestras posibilidades, confiaremos en las infinitas posibilidades que nos reserva el amor de Dios. Y podremos resistir a la tentación diabólica que nos hace creer que nosotros solos podemos salvar al mundo y a nosotros mismos.
Para superar la indiferencia y nuestras pretensiones de omnipotencia, quiero pedir a todos que este tiempo de Cuaresma se viva como un camino de formación del corazón, como dijo Benedicto XVI (Ct. enc. Deus caritas est, 31). Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y hermanas. En definitiva, un corazón pobre, que conoce sus propias pobrezas y lo da todo por el otro.
Por esto, queridos hermanos y hermanas, deseo orar con ustedes a Cristo en esta Cuaresma: “Fac cor nostrum secundum Cor tuum”: “Haz nuestro corazón semejante al tuyo” (Súplica de las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús). De ese modo tendremos un corazón fuerte y misericordioso, vigilante y generoso, que no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia.
Con este deseo, aseguro mi oración para que todo creyente y toda comunidad eclesial recorra provechosamente el itinerario cuaresmal, y les pido que recen por mí. Que el Señor los bendiga y la Virgen los guarde.
Vaticano, 4 de octubre de 2014
Fiesta de san Francisco de Asís
Franciscus

Fuente: Msj del Papa Francisco desde el Vaticano.

Sunday, January 18, 2015

Culminación de la visita Apostólica del Papa Francisco al Continente asiático.


¡Por favor, recen y hagan rezar por mí!

18 de Enero 2015 / 02:51 am (ACI). Homilía completa que el 
Papa Francisco pronunció este domingo en el Parque Rizal en 
Manila (Filipinas) ante millones de fieles en el día de la celebración 
del Santo Niño en esta nación asiática.

"Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado» (Is 9,5). 
Es una gran alegría para mí celebrar el domingo del Santo Niño con vosotros. 
La imágen del Santo Niño Jesús acompañó desde el principio la difusión del Evangelio en este país. Vestido como un rey, coronado y sosteniendo en sus manos el cetro, el globo y la cruz, nos recuerda continuamente la relación entre el Reino de Dios y el misterio de la infancia espiritual. 
Nos lo dice el Evangelio de hoy: «Quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él» (Mc 10,15).
El Santo Niño sigue anunciándonos que la luz de la gracia de Dios ha brillado sobre un mundo que habitaba en la oscuridad, trayendo la Buena Nueva de nuestra liberación de la esclavitud y guiándonos por los caminos de la paz, el derecho y la justicia. Nos recuerda también que estamos llamados a extender el Reino de Cristo por todo el mundo.
En estos días, durante mi visita, he escuchado la canción: «Todos somos hijos de Dios». Esto es lo que el Santo Niño nos dice. Nos recuerda nuestra identidad más profunda. Todos somos hijos de Dios, miembros de la familia de Dios. Hoy san Pablo nos ha dicho que hemos sido hechos hijos adoptivos de Dios, hermanos y hermanas en Cristo. Eso es lo que somos. Ésa es nuestra identidad. Hemos visto una hermosa expresión de esto cuando los filipinos se volcaron con nuestros hermanos y hermanas afectados por el tifón.
El Apóstol nos dice que gracias a la elección de Dios hemos sido abundantemente bendecidos. Dios «nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos» (Ef 1, 3). Estas palabras tienen una resonancia especial en Filipinas, ya que es el principal país católico de Asia; esto ya es un don especial de Dios, una bendición. Pero es también una vocación. Los filipinos están llamados a ser grandes misioneros de la fe en Asia.
Dios nos ha escogido y bendecido con un propósito: «Para que fuésemos santos e irreprochables en su presencia» (Ef 1,4). Nos eligió a cada uno de nosotros para ser testigos de su verdad y su justicia en este mundo. Creó el mundo como un hermoso jardín y nos pidió que cuidáramos de él. Pero, con el pecado, el hombre desfiguró aquella belleza natural; destruyó también la unidad y la belleza de nuestra familia humana, dando lugar a estructuras sociales que perpetúan la pobreza, la falta de educación y la corrupción.
A veces, cuando vemos los problemas, las dificultades y las injusticias que nos rodean, sentimos la tentación de resignarnos. Parece como si las promesas del Evangelio no se fueran a cumplir; que fueran irreales. Pero la Biblia nos dice que la gran amenaza para el plan de Dios sobre nosotros es, y siempre ha sido, la mentira.
El diablo es el padre de la mentira. A menudo esconde sus engaños bajo la apariencia de la sofisticación, de la fascinación por ser «moderno», «como todo el mundo». Nos distrae con el señuelo de placeres efímeros, de pasatiempos superficiales. Y así malgastamos los dones que Dios nos ha dado jugando con artilugios triviales; malgastamos nuestro dinero en el juego y la bebida; nos encerramos en nosotros mismos. Y no nos centramos en las cosas que realmente importan, de seguir siendo en el fondo hijos de Dios.
Como nos enseña el Señor, los niños tienen su propia sabiduría, que no es la sabiduría del mundo. Por eso el mensaje del Santo Niño es tan importante. Nos habla poderosamente al corazón de cada uno de nosotros. Nos recuerda nuestra identidad más profunda, que estamos llamados a ser la familia de Dios.
El Santo Niño nos recuerda también que hay que proteger esta identidad. El Niño Jesús es el protector de este gran país. Cuando vino al mundo, su propia vida estuvo amenazada por un rey corrupto. Jesús mismo tuvo que ser protegido. Tenía un protector en la tierra: San José. Tenía una familia humana, la Sagrada Familia de Nazaret.
Así nos recuerda la importancia de proteger a nuestras familias, y las familias más amplias como son la Iglesia, familia de Dios, y el mundo, nuestra familia humana. Lamentablemente, en nuestros días, la familia con demasiada frecuencia necesita ser protegida de los ataques y programas insidiosos, contrarios a todo lo que consideramos verdadero y sagrado, a lo más hermoso y noble de nuestra cultura.
En el Evangelio, Jesús acoge a los niños, los abraza y bendice. También nosotros necesitamos proteger, guiar y alentar a nuestros jóvenes, ayudándoles a construir una sociedad digna de su gran patrimonio espiritual y cultural. En concreto, tenemos que ver a cada niño como un regalo que acoger, querer y proteger. Y tenemos que cuidar a nuestros jóvenes, no permitiendo que les roben la esperanza y queden condenados a vivir en la calle.
Un niño frágil, que necesitaba ser protegido, trajo la bondad, la misericordia y la justicia de Dios al mundo. Se enfrentó a la falta de honradez y la corrupción, que son herencia del pecado, y triunfó sobre ellos por el poder de su cruz.
Ahora, al final de mi visita a Filipinas, os encomiendo a él, a Jesús que vino a nosotros niño. 
Que conceda a todo el amado pueblo de este país que trabaje unido, protegiéndose unos a otros, comenzando por vuestras familias y comunidades, para construir un mundo de justicia, integridad y paz. 
Que el Santo Niño siga bendiciendo a Filipinas y sostenga a los cristianos de esta gran nación en su vocación a ser testigos y misioneros de la alegría del Evangelio, en Asia y en el mundo entero".

Panorámica de la Misa que celebró el Papa Francisco en Manila
y congregó entre 6 y 7 millones de personas

Fuente: ACI-Prensa.
Fotos: Int.
cpdem.